Eres
tierra, aire, fuego y agua. Eres las notas que no suenan, silencio
ensordecedor. Eres vino y las hostias que me pego una y otra vez al
tropezar contigo. Eres piedra. Frío en primavera, hielo de lava, la
nieve en pleno agosto. Las lluvias de verano. Furia. Eres los besos
robados en un portal, invencible, intocable. Eres tan necesario como
independiente. Las agujas de mi reloj. Eres libre. Las banderas rojas
en las playas. Eres hiperactividad, caricias entre edredones. Eres
alma. Sexo. Eres cicatrices, recuerdos en piel. Eres cielo sin nubes,
eres nubes sin cielo. Mi revolución. Eres tú y aunque yo no lo
entienda...Te compro. Siempre que quieras, claro.
Culpa
de las grandes expectativas que nos hacemos sobre las cosas...
Escrito por María González Torres. ©
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