Hagamos un trato; yo te llevo el desayuno a la cama, no digo una vez ¿eh?, digo todos los días de mi vida. ¿Fútbol? Lo justo. Algún partidillo, poco más. Y te prometo que jamás tendré tripa. A cambio de eso no te pido nada, simplemente, que estés conmigo. Ese es el trato.
Hagamos un trato; para mí serás siempre una princesa. Te enseñaré las vocales, y los colores... Me haré la dormida cuando llegues tarde. Te haré patatas fritas muchos días y tartas de limón los cumples. A cambio de eso, yo no te pido nada, simplemente, que estés conmigo. Ese es el trato.
Hagamos un trato; yo me sigo riendo de los chistes de Fede aunque no tengan ninguna gracia y aguantaré todas las coñas sobre mi hermana. A cambio de eso, yo no os pido nada, simplemente, que esteís conmigo. Ese es el trato.
Hagamos un trato; yo me sigo haciendo la tonta cada vez que algo no te guste. Siempre dejaré que me calles la boca con cada beso, se me seguirá poniendo la piel de gallina con cada caricia. A cambio de eso, yo no te pido nada, simplemente, que estés conmigo. Ese es el trato.
Escrito por María González Torres. ©
miércoles, 13 de julio de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
Yo y mi yo.
Soy esa chica que nunca tiene muy claro lo que quiere, que cree en refranes como “quien no arriesga no gana” o “más vale pájaro en mano que ciento volando”, de ahí puede observarse que soy la chica más contradictoria que te puedas echar a la cara. Soy la típica que no cuenta 10 antes de actuar, sino 20. Me encanta poder decir palabras como “te acuerdas de cuando...” y tener personas con las que poder decirlas. Mis experiencias propias me han hecho darme cuenta de que eso de “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible” es una chorrada en la que hace tiempo que ya no creo. Adoraría levantarme cada mañana con tu olor entre mis sábanas...Al igual que odio ver cuando te marchas. Me encanta lo inesperado y también darle tres mil vueltas a las cosas. Echo de menos cantidad de cosas y personas, pero me muero de ganas de saber como serán las que me esperan por conocer. Me quedo enganchada de las sonrisas y amo poder guardarlas para siempre. Amo la palabra “siempre”. A veces enloquezco sin razones, otras tendría miles para hacerlo y sin embargo respiro hondo. Tengo 17 años, buenos amigos y me queda toda una vida por vivir.
María González Torres. ©
domingo, 3 de abril de 2011
Por qué te quiero en 65 palabras.
- Te quiero porque creo que entiendes como soy. Te quiero porque a ti te puedo contar lo que a nadie le puedo contar. Porque puedo sentir que mi vida a tu lado cobrará sentido y dejará de ser vacía. Te quiero porque me preguntaste cuántos años tenía cuando murió mi padre, y eso nadie me lo había preguntado jamás. Te quiero tanto que me gustaría…
- ¿Qué te gustaría?
- Se me agotaron las palabras. Supongo que 65 son pocas, ¿no?
Tu vida en 65'.
Tu vida en 65'.
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