miércoles, 21 de octubre de 2015

Contra viento y marea.



No sé si el amor me viene grande o pequeño.
El caso, es que no me viene bien.
Y es que ni lleno ni vacío,
es que no sé dónde he puesto el maldito vaso.
Inerme,
no tengo la conciencia tranquila,
mucho menos la certeza de no estar perdiéndome ningún viaje.
Pero, ¿qué le voy a hacer?
Si él, valía por mil trenes.
Si no controlo esta estúpida sinestesia
que me provocas,
de ver otros lugares
y que me sepan a ti.
Que le pregunto a Google como llegar hasta allí
y solo me responde con horas.
Después, salir a buscar tu calor en el frío,
encontrar el abismo de las calles.
Absurdo canibalismo espiritual.
Soy mi propio timón y se me va la vida en espirales.
Mas ahora sé muy bien los vientos que han de mover mi falda.
Y todo eso de las mareas,
o contra ellas,
os lo dejo a vosotros.

No sé nada del amor. Pero, siempre fue queriendo.



Escrito por María González Torres. ©

martes, 18 de agosto de 2015

Ciclos.





Hoy me he dado cuenta de que mi vida es mejor desde que comparto mi felicidad como si no se me gastara. Que de los errores se aprende, y cojones, que también los disfrutas. Así que los próximos van de mi cuenta. Ahora, que ya debo unas cuantas pecas, que me parece precioso todo aquello que he visto en otros ojos, desde otros ojos. Que me han ardido ciudades que ni siquiera pensé visitar. Quiero romper la pecera y vivir lo que me toca. Que lo que haga hoy me lleve a donde quiero estar mañana. Mientras, mis costillas y yo seguimos balanceándonos sobre telarañas, a pesar del vértigo que supone. Pues si llegué a tener de éste fue porque estuve a la altura. Y viceversa. Si ya lo sé, soy mucho de que me crezcan los enanos sin montar el circo, o no poder dejar de mirar aunque ya ni las vea venir. Es cierto eso de que mala hierba nunca muere. Y al final, claro, le acabas por coger cariño. Que nos empeñamos en bailar sobre terrenos resbaladizos. Que nos pasa a todos. Y quien esté libre de pecado puede tirar la primera piedra, pero, por favor, siempre tirad a dar.


Escrito por María González Torres. ©

miércoles, 15 de julio de 2015

Feliz cumpleaños.




Hoy es un día de mierda. Me he cruzado por delante de un gato negro, y el muy capullo se ha quedado a mirar. Estuve tirando tanto tiempo de esta cuerda que ya no sé dónde empieza y dónde acaba. Ni dónde cojones comenzaron las cosas a perder la forma que no tienen. A saber qué estará haciendo el Karma conmigo. Eso que dicen de que la vida es cambio, es algo que nunca me habría imaginado así, insomnio que me he ahorrado todos estos años. Que sí, que me he quemado la mano y me desangro por el cuello (todo esto por jugármelo). Que se me abren los candados en los puentes. Suicidas van detrás de ellos las seguridades que suponían. Aunque pierda una hermana. Ojalá puedas superar, con esa sonrisa que solo tú sabes, las guerras que te ponga por medio la vida. Ojalá la vida no te ponga más guerras que tener que superar. Gracias por todo. Y de nada, por todo lo demás. Hoy es un día de mierda. Porque tú. 
Porque yo, ya no estamos aquí. 
Ni siempre.



Escrito por María González Torres. ©